Invitado de sesión: Carlos Ávalos Franco (Ciudad de México)
Secretaria de Cultura – Coordinación Nacional de Desarrollo Institucional, 31 de enero de 2025
Notas de la sesión por Diogo de Moraes Silva
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Al tratarse de las encuestas realizadas con el público de los museos, Carlos toma como ejemplo los resultados preliminares de investigación realizada entre 2022 y 2023 en el Museo Nacional de las Intervenciones, ubicado en la Ciudad de México. Los aspectos clave de su enfoque son:
- Contribuciones sociales del museo;
- Potencial de las encuestas para entender el museo y sus visitantes;
- Elección de públicos que buscan el museo por su propia voluntad;
- Énfasis en las percepciones y comportamientos de las audiencias;
- Diseño procesal de sus perfiles.
Nota: El mismo modelo de investigación se aplicó a otros diez museos nacionales del país bajo los auspicios del INAH.
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A través de una serie de gráficos, Carlos presentó diferentes facetas de los perfiles y niveles socioeconómicos de los visitantes consultados por el equipo de investigación. Las preguntas iniciales, de carácter cuantitativo, delinearon las características relacionadas con el género, grupo de edad, educación y ocupación de las personas, generando scores para la clasificación.
Complementando estos aspectos se encuentran cuestiones relacionadas con el uso del equipamiento, también en términos cuantitativos:
- ¿Con quién va al museo? Llama la atención que la mayoría va con familiares y la minoría con amigos;
- ¿Qué espacios y servicios se priorizan durante la visita? La más citada se refiere a las secciones arqueológicas, siendo las visitas guiadas las menos mencionadas;
- ¿Es la primera vez que visitas el museo? El 80,9% dice que sí y el 19,1% dice que no. Nota: Lo ideal para un museo sería alcanzar un nivel intermedio, indicando, por un lado, que la gente ha regresado y, por otro, que también se renueva;
- ¿Tu llegada aquí hoy fue planeada o aleatoria? Ocho personas de cada diez respondieron que tenían prevista la visita;
- Otras preguntas son: ¿Cuánto tiempo tardó en llegar al museo? ¿Qué medio de transporte usaste? ¿Cuánto dura su visita en total? ¿Pagaste o te uniste gratis? ¿Cómo se enteró de la existencia del museo?
Nota: Esta parte inicial de la encuesta aporta importantes hallazgos a la realidad museológica, de la misma manera que impone cuestiones de fondo. Además de los descubrimientos ya destacados, se puede observar que el perfil principal que visita por primera vez el Museo Nacional de las Intervenciones es el de mujeres jóvenes con educación básica. ¿Qué nos dicen estos datos? ¿Qué valores están en juego en la presencia debut de estas jóvenes? Aquí hay algunas preguntas para reflexionar y responder. Otra información muy útil obtenida es que el motivo principal de la visita al museo es realizar tareas sugeridas por la escuela, lo que da pistas sobre la importancia de invertir en la formación continua de los docentes, principales impulsores de la visita de sus alumnos al museo.
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Otra estrategia metodológica adoptada por la encuesta se refiere a la presentación de frases afirmativas a los informantes, para que ellos, revelando sus percepciones y opiniones sobre la experiencia de visita, los clasifiquen según un gradiente que va de “muy de acuerdo” a “muy de desacuerdo”, pasando por otros tres niveles intermedios. Se trata de un recurso movilizado para entrar en la dimensión cualitativa de la consulta, capaz de aportar insights prometedores. Esta forma de calificar al museo y las experiencias que ofrece utiliza un conjunto de tópicos, en forma de declaraciones preformuladas, sobre los servicios y condiciones en juego.
La sección “cualitativa” del cuestionario también abre espacio para recopilar comentarios cortos del público sobre temas prácticos como:
- Comodidad en la circulación y permanencia en los espacios;
- Eficiencia de formas de señalización visual y escrita;
- Condiciones de visibilidad de las piezas expuestas;
- Cantidad y claridad de la información disponible;
- Efectividad en el uso de recursos tecnológicos;
- Actitud de bienvenida del personal del museo;
- Calidad del recepción, depósito de equipaje y baños.
Nota: Al interpretar estos datos, surge un aspecto elemental, a saber, la relevancia de instalar en la fachada del edificio un cartel que indique que se trata de un “museo”, para ubicar a todas las personas, incluidas aquellas que pasan por la calle, sin dejar lugar a dudas sobre la naturaleza del equipamiento público.
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El relevamiento sobre la dinámica institucional del Museo Nacional de las Intervenciones, desde la perspectiva de los públicos, incluye también escuchar a sus visitantes sobre temas programáticos y de contenido, con el fin de identificar aspectos que se pueden cubrir o incrementar. Estos son algunos temas e interpretaciones de este frente:
- La posible ampliación de las actividades que ofrece la institución debería priorizar, según las personas, el teatro y los talleres;
- Se observa que ciertos personajes históricos aparecen como los favoritos de los visitantes, dando pistas sobre sus formas de representación museística;
- También hay demandas de los espectadores acerca de temas sobre los que les gustaría encontrar más información, por ejemplo, sobre el edificio y su origen, así como detalles sobre las batallas libradas con el país imperialista vecino;
- Asimismo, aparecen índices sobre qué se podría hacer para mejorar la experiencia de la visita, resultando prioritarias las estrategias de mediación.
Nota: En términos de ingeniería institucional más amplia, es necesario mejorar los métodos para poner en valor la red de museos nacionales, con sus “nodos” y posibles intersecciones, demostrando a la población frecuente, ocasional y también potencial que cada una de estas instalaciones cuenta un capítulo de la historia de México.
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Pero, además de los resultados de la encuesta, es necesario reflexionar cuidadosamente sobre las premisas y opciones que guían este trabajo de campo. Un elemento esencial de esto tiene que ver con la selección de los informantes que participan en lo sondeo, para garantizar la representatividad de la investigación. Carlos destaca al respecto:
- Los entrevistadores deben prestar atención a los sesgos de elección de las personas entrevistadas, evitándolos en la medida de lo posible;
- En este caso, hipotéticamente todos los visitantes deberían tener las mismas posibilidades de ser entrevistados;
- Para lograrlo, se puede trabajar con la noción de “línea imaginaria”, que alienta a cada entrevistador a “cruzar la frontera” sin elegir personalmente a quién se dirigirá al aplicar el cuestionario;
- Lo importante es alcanzar el hito de la aleatoriedad, resolviendo el problema del sesgo que compromete la representatividad de los resultados;
- Incluso una muestra relativamente pequeña, si se aplica con criterios de aleatoriedad y representatividad, puede resultar bastante eficaz;
- Otra premisa crucial es la heterogeneidad de los perfiles de las personas entrevistadas, propiciando resultados mucho más representativos si se comparan con selecciones que adolecen de la homogeneidad de los perfiles consultados.
Nota: Una encuesta realizada en el contexto de un museo puede tener como referencia ideal, para lograr representatividad y fiabilidad estadística a niveles elevados (95%), la marca de cuatrocientas personas entrevistadas. Sin embargo, si la disponibilidad de recursos y personal no alcanza esta escala, es posible trabajar con un número de setenta a cien entrevistas, lo que no compromete los resultados, siempre que se cumplan los criterios básicos. Más importante que el tamaño de la muestra es la forma de seleccionar a los informantes. Se debe priorizar la variedad de perfiles, utilizando estrategias efectivas para lograrlo, como, por ejemplo, distribuir las consultas en distintos momentos del día, en varios días de la semana. También se recomienda repetir las encuestas periódicamente, con el fin de proporcionar “fotografías” en el tiempo, lo que permita crear una secuencia temporal comparativa bastante favorable para comprender a la audiencia y sus demandas.
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¿Y cómo encuestar y evaluar a las personas que no van al museo? En otras palabras, ¿cómo podemos llegar a los “no públicos” – personas excluidas del museo – en este tipo de investigación? Ante esta provocación realizada por Ana Rosas Mantecón, Carlos hizo las siguientes consideraciones:
- Tenemos dificultades para llegar al “no público”, precisamente porque estamos acostumbrados a entrevistar al público en el propio museo;
- Por tanto, es necesario estar dispuesto a ir más allá de los límites del museo, experimentando con la realización de consultas en el territorio donde se ubica el equipamiento;
- Una opción plausible es seleccionar grupos focales, escuchándolos sobre sus preferencias y actividades;
- Se debe dar prioridad a consultas abiertas y cualitativas destinadas a comprender quién no va al museo y por qué motivos;
- Pero, además de conocer los motivos de esta ausencia, es necesario investigar las prácticas culturales que mantienen los “no públicos”, con el fin de identificar sus opciones de uso del tiempo libre.
Nota: Al respecto, Leticia Pérez citó el estudio “Staying Away: Why People Choose Not to Visit Museums” (1983), de Marilyn G. Hood, en el que en un pequeño pueblo de Estados Unidos la investigadora contactó telefónicamente con parte de la población para comprender las razones de su falta de interés en visitar los museos locales. Alejandra Panozzo, mencionó un estudio en curso que ella realiza en Argentina, en el que se identifica la cafetería como motivo de visita a los museos – lo que indica la posibilidad de que la búsqueda de acceso al lugar sea apalancada no sólo por la colección y exposiciones, pero también por la oportunidad de interactuar socialmente y disfrutar de opciones gastronómicas.
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Finalmente, queda la interrogante de en qué medida los hallazgos arrojados por las encuestas dirigidas a los visitantes del Museo Nacional de Las Intervenciones se traducen en cambios en la gestión, programación y operación de los servicios y opciones que brinda la institución.



